Santa María La Real fue la primera Escuela Taller de España junto con la Escuela Taller de San Benito de Valladolid. Impulsada en 1985 por José María Pérez "Peridis" en el monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo, marcó el inicio de un modelo innovador que unía formación, empleo y recuperación del patrimonio.
Ambas iniciativas se pusieron en marcha simultáneamente en octubre de ese año, gracias al compromiso del entonces INEM, actualmente Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

El éxito del proyecto de Aguilar, centrado en la restauración del monasterio y en la formación de jóvenes desempleados en oficios tradicionales, sentó las bases para la creación, en 1994, de la Fundación Santa María la Real, que amplió aquel espíritu pionero a una labor más amplia de investigación, conservación y difusión del patrimonio histórico, con especial atención al arte románico.
Tras el éxito de la primera, sucedieron otras Escuelas Taller en colaboración con el INEM y actualmente SEPE, hasta celebrar 17 programas en los que participaron 1.687 alumnos entre 1985 y 2012.
Las Escuelas Taller formaron a cientos de jóvenes en oficios tradicionales vinculados con la restauración y conservación del patrimonio, generando una red de conocimiento práctico y territorial sobre el arte románico.
Esta experiencia alimentó la base metodológica y territorial sobre la que se creó la Enciclopedia del Románico en los años 90, consolidando un modelo pionero de intervención en el patrimonio que une formación, conocimiento y difusión a gran escala.
La Enciclopedia del Románico es el resultado de una labor de investigación sistemática, documentación fotográfica, dibujo arquitectónico y estudio histórico del románico en todos los territorios de la Península Ibérica. Es la única obra dedicada a un estilo artístico y por eso la encontramos en las principales bibliotecas y centros culturales alrededor del mundo (Harvard, Chigado, Columbia, Canadá, México, Brasil, Japón, etc).
Este trabajo ha sido posible gracias a la estructura, el equipo técnico y la red de colaboradores que crecieron en el entorno generado por las Escuelas Taller y la Fundación. Participaron más de 2.000 profesionales que recogieron más de 9.500 testimonios románicos en 11.000 páginas de contenido, publicadas en un total de 71 tomos. El proyecto concluirá con los tomos de Lérida y de Andorra a principios de 2026 tras más de 30 años de trabajo.
Primera Escuela Taller: Santa María La Real
La primera Escuela Taller de Amigos del Monasterio se puso en marcha en los años 1985 – 1989 en el Monasterio Santa María la Real de Aguilar de Campoo. En ella participaron 175 alumnos.
Este primer programa sirvió para contar con un equipo interdisciplinar, más o menos estable, que pudo dedicarse también a imaginar proyectos de futuro, a la vez que sirvieron una vez más como campo de experimentación para abordar nuevas fórmulas de trabajo, orientadas no tanto ya a oficios manuales sino a actividades más técnicas.
Datos globales de los años de funcionamiento
La Escuela Taller Santa María la Real (I) de la Asociación de Amigos del Monasterio: constaba de módulos de albañilería, carpintería, cantería, vidrieras y forja. Se encargó de ejecutar las cubiertas del monasterio, la consolidación de muros de las fachadas, reposición de pavimentos, recuperación del claustro y reconstrucción de bóvedas en ladrillo.
Continuaron otros 16 programas en los que participaron 1.687 alumnos entre 1985 y 2012 con módulos de ayuda a domicilio, reproducciones artísticas, jardinería, catalogación, maquetas, documentación, pintura, fotografía, delineación e informática entre otras.
Conclusiones
El programa de Escuelas Taller ha sido el origen y uno de los pilares fundamentales de la Fundación Santa María la Real. No solo permitió recuperar el monasterio de Aguilar de Campoo —hoy sede de la Fundación—, sino que activó un modelo de intervención que ha tenido un profundo impacto social y laboral que contó con el compromiso y el apoyo del entonces INEM, actualmente SEPE.
Gracias a esa experiencia inicial y a la trayectoria posterior, la Fundación ha generado más de 3.500 empleos directos en las últimas décadas, y ha contribuido a la profesionalización de cientos de jóvenes en oficios vinculados al patrimonio, la construcción, la gestión cultural y la tecnología social.
La metodología “Aprender trabajando, trabajar aprendiendo” ha demostrado ser eficaz, motivadora y transformadora, especialmente para jóvenes con menos oportunidades. Permite adquirir competencias reales en contextos prácticos y útiles para el entorno, lo que refuerza la autoestima, la empleabilidad y la integración social de los participantes.
Creemos que el modelo tiene aún pleno sentido en el presente y debe evolucionar adaptándose a los retos actuales: la sostenibilidad, la digitalización, la transición ecológica, la cohesión territorial o el envejecimiento. Las Escuelas Taller pueden orientarse no solo a la conservación del patrimonio físico, sino también al cuidado del paisaje cultural, la regeneración urbana o la rehabilitación energética, incorporando nuevas tecnologías, metodologías participativas y alianzas público-privadas.
Desde la Fundación Santa María la Real mantenemos un firme compromiso con la continuidad y evolución del modelo. Creemos que invertir en “aprender trabajando” es apostar por las personas, el territorio y el patrimonio como recursos estratégicos de futuro.